Las intensas temperaturas, que han superado los 30 grados en el municipio, han causado pérdidas superiores al 50% entre los floricultores, quienes han visto cómo su mercancía se marchita rápidamente y termina en los contenedores de basura del mercado local.
Flores como girasoles, rosas, gladiolas y nardos no logran resistir el calor extremo. Los productores explican que, una vez cortadas, las flores se “abochornan” durante el traslado, y al sumergirlas en agua, muchas no logran recuperarse.
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“Sí nos afecta mucho, porque cuando cortan la flor y la transportan, el calor la daña. Luego, al meterla al agua, se truena, no aguanta nada. En cambio, en temporada de frío, dura más tiempo y florece mejor”, explicó Carmen Martínez, vendedora del mercado.
Los floricultores deben vender su cosecha lo más rápido posible, pues de lo contrario, se marchita y termina en la basura.
“Sacamos los nardos en la mañana, pero se deshidratan de inmediato por el bochorno de las láminas del mercado y el rayo del sol. Ahora sí, el calor nos está afectando demasiado”, comentó una comerciante.
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El precio de las flores ha caído drásticamente. Un rollo de nardos que normalmente se vende en 350 pesos ha bajado hasta 150 pesos, debido a la baja resistencia de la flor ante las altas temperaturas.
“Fuimos a la finca de Villa Guerrero a vender, pero solo nos compraron cinco rollos de nardos cuando llevábamos más de 30”, lamentó Adelaida, otra comerciante afectada.
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Las pérdidas son significativas. Por ejemplo, en el caso del girasol, un solo comerciante puede llegar a desechar hasta 15 rollos, con un valor de 30 pesos cada uno, lo que significa una pérdida de 600 pesos diarios.
A pesar del panorama desalentador, los productores no tienen planes de suspender la venta de flores. Sin embargo, están dispuestos a vender al mejor postor para evitar que su cosecha termine en la basura y no quedarse con “las manos vacías”.