Un equipo internacional encabezado por paleontólogos mexicanos del Museo del Desierto y la Universidad Humanista de las Américas, en colaboración con la University of Bath (Reino Unido), describió una nueva especie de dinosaurio hallado en Coahuila.
Bautizado como Xenovenator espinosai, los restos del espécimen fueron desenterrados en la Formación Cerro del Pueblo, un sitio reconocido por su gran riqueza paleontológica.
Tras su posterior análisis utilizando una tomografía computarizada para examinar el interior de las piezas óseas, los científicos determinaron que vivió hace aproximadamente 74 millones de años durante el Cretácico Tardío.

Gracias al endocráneo excepcionalmente bien preservado, también pudieron confirmar que pertenece a los Troodontidae, grupo de dinosaurios terópodos de tamaño pequeño a mediano, especializados y relacionados con el origen de las aves.
Físicamente, el X. espinosai poseía ojos muy grandes, característica que le permitía cazar con gran precisión incluso bajo condiciones de poca luz. Por si fuera poco, también contaba con un oído muy desarrollado.
Respecto a su nombre, los investigadores explican que éste hace referencia a su carácter inusual (extraño) y a su condición de depredador carnívoro; mientras que el epíteto específico honra a Luis Espinosa, paleontólogo pionero en el estudio de dinosaurios en México.