Recientemente, un equipo de científicos de las universidades estadounidenses de California-Riverside y DePaul desafió la idea ya establecida sobre la apariencia del megalodón (Otodus megalodon), la cual sostenía que este cazador prehistórico era similar a un tiburón blanco.
A través de un estudio publicado en la revista Palaentologia Electronica, los autores ofrecieron una nueva imagen de la especie que habitó la Tierra hace 15 millones de años, con un cuerpo más largo que le permitía moverse con mayor fluidez.
Para llegar a este resultado, el grupo involucrado examinó una espina dorsal casi completa a fin de estimar la longitud del cuerpo del espécimen, esto en lugar de basarse en el tamaño de los dientes como lo hacían los métodos tradicionales. Luego, la compararon con más de 100 especies de tiburones vivos y extintos. De esta manera, lograron determinar una proporción más exacta de la cabeza, cuerpo y cola del megalodón.
De acuerdo con su análisis, el tamaño de la cabeza y la cola ocupaban alrededor del 16.6% y el 32.6%, respectivamente, de la longitud total del cuerpo del famoso depredador, equivalente a 24.3 metros con un peso total de 94 toneladas. Con base en ello, sugieren que sus dimensiones estaban diseñadas para nadar a velocidad de un crucero con poca energía, más que para realizar una persecución continua a gran velocidad.
Además, en comparación con los tiburones blancos, que tienen un cuerpo robusto y en forma de torpedo que se estrecha bruscamente hacia la cola, el megalodón pudo haberse asemejado de mejor manera a los tiburones limón actuales, mismos que mantienen una forma cilíndrica y puntiaguda.
“Nuestro trabajo proporciona el análisis más sólido hasta la fecha de la forma y el tamaño del cuerpo del megalodón…La física de la natación establece lo fornido o alargado que puede llegar a ser un depredador masivo”, precisó Phillip Sternes, uno de los coautores.