La capa de ozono sobre la región ártica alcanzó a principios de año niveles históricamente bajos, registrando valores mínimos de la columna total de ozono que disminuyeron respecto al promedio para la época, específicamente a mediados de enero, persistiendo hasta principios de marzo.
Así lo dio a conocer el último boletín sobre el invierno boreal elaborado por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), en el que los autores señalaron que esta disminución se encuentra relacionada con un vórtice polar inusualmente fuerte y persistente, el cual aisló temperaturas estratosféricas muy bajas sobre el polo.
Complementando esta información, datos recopilados por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus, perteneciente al programa espacial de la Unión Europea, mostraron niveles persistentes de ozono por debajo de las 250 unidades Dobson (UD) hasta principios de este mes, una tendencia inusual dado que el ozono suele aumentar hacia su pico anual de alrededor de 325 UD durante abril.
Si bien esta disminución no fue lo suficientemente grave como para clasificarse un agujero de ozono ártico, los expertos observaron valores mínimos históricos de ozono en columna total, sobretodo en Escandinavia y Eurasia occidental, esto por debajo de 220 DU, el umbral que suele utilizarse para definir un agujero de ozono en el hemisferio sur.