Desde hace más de siete meses, la carretera Toluca–Ciudad Altamirano ha registrado intensa carga vehicular debido a las obras de ampliación a cuatro carriles de esta vía estratégica que conecta la capital mexiquense con el sur del Estado de México.
No obstante, durante la última semana el panorama comenzó a cambiar. Conforme avanzan los trabajos, la circulación empieza a normalizarse de manera gradual, reduciendo los tiempos de traslado.
Uno de los puntos clave del proyecto se localiza en la desviación hacia el Nevado de Toluca, donde por meses se realizaron labores complejas. Hoy, el puente deprimido ya toma forma, una infraestructura que permitirá agilizar el tránsito hacia el sur de la entidad.
Automovilistas reconocen que la obra se ha ejecutado a marchas forzadas y en tiempo récord. Aunque durante meses enfrentaron largas filas y esperas de hasta una hora, coinciden en que ha valido la pena.
Este proyecto carretero, que se prevé se extienda hasta Zihuatanejo, beneficiará a cientos de habitantes de los municipios del sur, fortaleciendo la conectividad, la movilidad y el desarrollo regional.