Rafael Caro Quintero, el poderoso excapo del Cártel de Guadalajara, regresa a la escena de la justicia en Estados Unidos. Cuarenta años después del brutal asesinato del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena, el narcotraficante será juzgado en una Corte de Nueva York.
Pero su llegada tiene una carga simbólica: al momento de comparecer, sus muñecas estarán sujetas por las mismas esposas que una vez pertenecieron a su víctima.
El traslado del capo, ocurrido el pasado 27 de febrero, marca un hito en la cooperación entre México y Estados Unidos contra el crimen organizado. Su captura, extradición y juicio representan el cierre de un capítulo de impunidad que ha durado décadas.
El gesto de utilizar las esposas de Camarena provino de su hijo, Enrique Camarena Jr., hoy Juez en Estados Unidos. “Es una forma de hacer justicia”, expresó el exagente de la DEA Steve Paris, quien recibió las esposas y será el encargado de colocarlas en las manos de Caro Quintero durante la audiencia.
Este acto ha sido interpretado como el cierre de un ciclo de dolor, memoria y justicia, una forma de reivindicar la lucha de Camarena contra el narcotráfico y de recordar el alto costo que ha tenido la guerra contra las drogas en ambos lados de la frontera.