El inicio de 2026 ha sido amargo para la Selección Mexicana tras verse relegada al lugar 16 del mundo, cediendo el trono de la CONCACAF ante los estadounidenses. Esta caída numérica refleja la necesidad de una renovación profunda que Javier Aguirre intentará comenzar esta semana. Con una alineación alternativa, el Tri viajará para enfrentar entornos que el estratega califica como "incómodos", buscando jugadores que demuestren personalidad antes que dibujos tácticos complejos sobre el césped.
El primer gran reto es este jueves 22 de enero ante Panamá, equipo que ha crecido exponencialmente y que hoy ocupa el lugar 30 del Ranking FIFA. El partido en el Rommel Fernández, programado para las 7:00 PM (hora de México), será una prueba de fuego para los 26 convocados de la Liga MX. La ausencia de los "europeos" obliga a figuras como Roberto Alvarado y Luis Romo a asumir el liderato de un equipo que necesita urgentemente una victoria para romper su racha negativa.
Uno de los puntos más atractivos de esta gira es el debut de nuevos rostros y el regreso de otros que buscan revancha. Nombres como Iker Fimbres y Gilberto Mora aportan la cuota de juventud, mientras que la delantera buscará en Germán Berterame y Ángel Sepúlveda los goles que han faltado en compromisos recientes. Aguirre ha sido claro: no hay lugares asegurados para el Mundial, y estos amistosos son la última llamada para quienes desean subirse al barco de la Copa del Mundo.
Después del duelo en territorio canalero, la selección se trasladará a Bolivia para cerrar la gira el domingo 25 de enero a las 13:30 horas. Enfrentar a "La Verde" en su casa es un desafío físico que servirá para medir la resistencia y la entrega del futbolista mexicano bajo presión. Aguirre enfatiza que estos partidos son vitales para generar cohesión en un grupo que, hasta ahora, parece estar lejos del nivel de las potencias mundiales como España o Argentina.
La transmisión de estos juegos estará disponible en televisión abierta para todo el país, asegurando que la afición sea testigo de este intento de reconstrucción. La meta final de la FMF es llegar al Mundial 2026 no solo como anfitrión, sino como un equipo capaz de competir de tú a tú contra cualquiera. Para ello, el primer paso es demostrar superioridad en la región y comenzar la escalada en el ranking que hoy los tiene sumidos en una preocupante tendencia a la baja.



